El Uruguay hacia el 900

Material extraído de “Historia contemporánea del Uruguay: de la Colonia al siglo XXI” de Gerardo Caetano y José Rilla (Editorial Fin de Siglo, Montevideo, 2008).

Reumen elaborado por Leonardo Pribaz

Los legados del siglo XIX

En este apartado dentro del capítulo III sobre la modernización en el Uruguay entre 1870 y 1900 los autores citan a Carlos Real de Azúa, quién decía del Uruguay del siglo XIX, que “este presentó la constelación típica de poder de continente. La hegemonía social de los sectores empresarios agrocomerciales y su entrelazamiento con la Iglesia y las fuerzas aramadas como factores de consenso y respaldo coactivo, respectivamente, no asumió – se decía- la misma consistencia que poseyó en casi todo el resto del área latinoamericana.”

De esta frase podríamos extraer una serie de ideas fuerzas o estructuras de larga duración que conformaban al Uruguay hacia el siglo XX. Estas ideas fuerzas son a saber:

  1. Un modelo agroexportador, basado en la monoproducción ganadera, aunque según Caetano y Rilla, producción algo diversificada (lana, cueros, tasajo, carnes) que permitía relativizar las restricciones de la dependencia extranjera, sobre todo con el imperio informal británico. Ese modelo agrícola ganadero se basaba en una producción extensiva, tanto de lanares como vacunos, permitida por las cualidades de las tierras del país. Este modelo agroexportador había tenido su consolidación a partir del proceso conocido como primer modernización (desarrollado entre los años 1870-1900), el cuál había pacificado el país; fortalecido al Estado de la mano del militarismo; consolidado la propiedad privada rural (con el Código rural, el alambramiento y la conformación de la policia rural); abierto el país a las inversiones de las principales potencias industriales europeas (Inglaterra, Francia, y Alemania) en sectores como la banca, el comercio, el transporte y los servicio; y ubicando al país dentro del comercio internacional como un proveedor de materias primas ganaderas y conprador de productos manufacturados. Este modelo agroexportador también hizo del país dependiente de las inversiones y las compras de materias primas por parte de las potencias extranjeras. Es así que las crisis en los países industriales del 80 y del 90 afectaron fuertemente la economía nacional.
  2. El fin del siglo XIX había dejado tempranamente confuigurados a los partidos políticos, blancos y colorados. Estos partidos políticos se transformaron a lo largo del siglo como los interlocutores válidos de las demandas sociales, e intemrediarios entre el Estado y la sociedad civil, ya que en el país no enontramos fuerte corporaciones (salvo la ARU y algunas organizaciones temporales que defendían los intereses de comerciantes y banqueros). Si bien la historia de los partidos políticos en el siglo XIX parece basarse en conflictos armados, hay que tener en cuenta los intentos de coparticipación entre los mismos. Hacia fines del siglo XIX, ambos partidos culminaron por aceptarse como agentes legítimos. En el Uruguay del último cuarto de siglo los sectores  gobernantes se apoyaron en el ejército (que permitía la coacción y el mantenimiento del orden en la campaña contra las rebeliones y levantamientos caudillistas y populares) y en la Iglesia como la institución suprema en el control social y cultural. Si bien se había iniciado un proceso de secularización del Estado, sacando a la Iglesia de determinadas actividades como el registro civil, la administración de cementerios, la presencia de la Iglesia más allá de las fronteras departamentales de Montevideo era determinante.                      La política nacional se  produjo  en  el  marco  de  la perpetuación del sistema político oligárquico hegemónico y excluyente. Bajo el  imperio de  la Primera Constitución  (la  de  1830)  la  ciudadanía  continuó  estando  fuertemente  restringida.  El  derecho  al sufragio  siguió  siendo  el  privilegio  de  una  minoría  ilustrada  y  el  acceso  a  los  cargos  de  gobierno continuó  rigiéndose  por  criterios  de  exclusión  censitaria.  La  participación  política  de  las masas  se producía por canales informales a través de las divisas blanca y colorada configuradas como huestes caudillistas.
  3. A nivel social, durante el siglo, la sociedad se había conformado en base a la existencia de clases sociales, una clase alta, conformado por latifundistas y propietarios de tierras, grandes comerciantes, así como profesionales dedicados a la política. Este sector debido a la propia organización electoral (sufragio censitario, exclusiones al voto ) era el cual detentaba en sus manos las decisiones políticas.                                                         Una incipiente clase media vinculada al trabajo estatal -el cual estaba en crecimiento debido al avance estatal en áreas sociales y económicas – , a pequeños industriales o manufactureros vinculados al mercado interno. y En la base de la priámide social los trabajadores urbanos y rurales, los cuáles eran una inmensa mayoría y se concentraban cada vez más en ciudades y poblados.                                                                                                                 Esta sociedad presentaba importantes desigualdades en la distribución de la riqueza, lo que empujaba a los sectores populares a emigrar hacia las ciudades o pueblos de ratas, apoyar a caudillos que se levantaban contra el gobierno (como las revoluciones Saravistas) en busca de “carne gorda y tierras”, y comenzar a experimentar las primeras agrupaciones obreras ( influenciadas por el anarquismo y el socialismo), generalemente ilegales y perseguidas por la autoridad estatal, que practicaron huelgas y manifestaciones (sobre fines del siglo XIX). 

Una Respuesta

  • matias Dice:

    hola profe, de mas su pagina. che cuando pongas algo de la dictadura avisame pero antes de que lo empecemos a dar.Me avisa en clase asi lo vicho. entro siempre al blog pero es la primera ves que dejo el comentario saludos Matias. 6to